Sólo vamos a cerrar los ojos, y respirar, y cuando digo "infancia" saltan a mí las tardes de verano, la hora de la siesta, cuando los sauces estaban totalmente cubiertos de hojas en el barrio, dando sombra, y con las ramas colgando, de las cuales con mi vecino nos trepabamos y ba


Cuando pasabamos la reja, Ema estaba allí, con su melena blanca, con su asada en la mano, toda encorvada, y yo con mis cinco años, totalmente espantada de que me quisiera secuestrar en su oscura casa. Siempre había ese olor a "patio de vieja" que lo he podido sentir en muchas otras casas en otras circunstancias. No sé si es el olor a comida que se mesclaba con las flores, el gallinero que tenía al fondo, o ese tanque con agua podrida, donde alguna vez pensé también que habría "criaturas mágicas". Del patio de Ema, parecía que iban a salir hadas, porque era grande, porque había mucha variedad de árboles, y pequeños arbustos que formaban caminos retorcidos, con pequeñas flores en su interior, de color blancas o celestes o violetas... y las camelias... y la bomba de agua, que tenía una especie de estanque...
A veces es dificil poder plasmar las sensaciones de un recuerdo en el papel, y cuando uno es adulto, vé que todo aquello que recuerda, con ojos de niño, lo recuerda a lo grande, ese patio para mí era enorme, con sus recovecos y salidas, con ese corral de gallinas blancas como nubes... hace años que no entro allí, sea porque Ema ya falleció, sea porque siempre me dio temor y admiración a la vez el paraiso perdido, sea porque los nuevos dueños desmontaron todo el terreno, acabando con las flores, acabando con los arboles, acabando con todos los recuerdos que a mí me traían.
Esa era nuestra infancia. A medida que me vaya acordando de alguna anecdota la escribiré aquí... con mi mejor amigo siempre recordamos momentos que pasabamos juntos,
cuando no habian problemas que resolver, cuando solo nos dedicabamos a jugar y a ayudar a nuestras mamas. Cuando soñabamos que viviamos grandes aventuras en paises perdidos, que con lo que teníamos eramos felices. Esa es la palabra que estaba buscando. Mi infancia, a pesar de haber pasado necesidades en algún momento, fue muy feliz. Porque tenía imaginación.
